El significado del trabajo: enfoques y perspectivas
El significado del trabajo: enfoques y perspectivas
La comprensión del concepto trabajo exige considerarlo como una realidad dinámica, históricamente cambiante y sociocognitivamente construida. Actualmente, esa realidad movible se debe a las transformaciones que se producen en el mundo laboral La palabra trabajo es muy densa en contenidos pues se aplica a lo que de alguna manera supone esfuerzo o dedicación. Históricamente, han sido muchas las disciplinas que estudian el concepto (sociología, religión, Psicología, economía) cada una desde su propia perspectiva. En lineas generales, la cultura antigua y medieval consideraron al trabajo (negocio= neg + otium) como una actividad denigrante para el hombre, de carácter inferior comparada con la actividad contemplativa (ocio). Posteriormente, en el pensamiento moderno y tras los avances científicos de la Revolución Industrial, el trabajo va a ser el transformador de los sistemas de producción con una vertiente tanto negativa (alineación, explotación) como positiva (desarrollo y progreso de la humanidad, crecimiento de las urbes). En la nueva visión positiva y creadora del trabajo sin duda influyo el pensamiento marxista.
Según K. Marx (1867), el trabajo y la producción no son un castigo para el hombre: son el hombre mismo, su modo especifico de ser hombre o de hacerse hombre. Finalmente, durante los últimos años, el creciente numero de disciplinas que se ocupan del estudio del trabajo han configurado un marco conceptual mas completo y comprensible, si bien la complejidad de los planteamientos ha aumentado considerablemente.
Analicemos mas detenidamente las conceptualizaciones sobre el trabajo desde las diversas disciplinas científicas:
Enfoque filosófico : actividad destinada únicamente a los esclavos, de carácter denigrante y poco placentera. Solo el trabajo derivado del esfuerzo para el mantenimiento de la salud física-corporal resultaba loable.
Enfoque sociológico : actividad de carácter físico o intelectual dirigida a la consecución de un resultado. Se considera el trabajo como un deber y un derecho de la persona. Esta disciplina se ocupa ante todo de las tipologias del trabajo distinguiendo entre trabajo libre y no libre. También analiza los aspectos derivados de la división del trabajo o asignación y distribución de tareas entre los miembros y grupos de la sociedad con el fin de alcanzar los objetivos mas complejos (ej. el hombre sedentario). Esta división se aprecia hoy en día de forma rígida - aunque por poco tiempo- en la estructura familiar (división de roles) y empresarial (jerarquías o estatus profesional).
Esta división del trabajo esta determinada por tres factores:
(1) incremento de la habilidad del trabajador individual;
(2), economía del tiempo perdido entre tareas; y
(3), incremento del maquinismo con la consecuente simplificación del trabajo, lo que permite a un operario trabajar como varios.
Finalmente, indicar que la división laboral puede acarrear consecuencias tanto positivas (coordinación, integración, aportación comunitaria..) como negativos (alineación, despersonalización, explotación).
Enfoque económico : se ocupa del trabajo entendiéndolo como productor de bienes y servicios. Desde este punto de vista, el trabajo esta sujeto a las leyes de la oferta y la demanda lo que determina su valor social y precio (ejs. profesores y médicos). La definición rebaja el concepto de trabajo a mera mercancía pero destaca al mismo tiempo las fuerzas de mercado que lo determinan. Desde un punto de vista macroeconomico, la disciplina ha analizado el impacto de las diversas estructuras socio-políticas sobre el trabajo (capitalismo, comunismo, socialismo, etc.).
Enfoque jurídico : se ocupa de este concepto como derecho y deber. El derecho laboral ha contribuido al mejoramiento de las condiciones de trabajo saliendo al paso de los abusos que en la realidad histórica se producían.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos (ONU), en su art. 23 expone: (1) todo individuo tiene derecho al trabajo, a la libre elección de empleo, a justas y satisfactorias condiciones laborales y a la protección contra la cesantia; (2) todo individuo tiene, sin discriminaciones, derecho a igual retribución por igual trabajo; (3) todo trabajador tiene derecho a una retribución equitativa y suficiente para garantizarle a el y a su familia una existencia acorde con la dignidad humana y que comprenda, si es necesario, otros medios de protección social; y (4) todo individuo tiene derecho a fundar sindicatos o incorporarse a ellos para defender sus propios intereses.
Enfoque religioso : en un principio, la mayoría de los trabajos se consideraban denigrantes y por ello se designaban a ciudadanos de segunda o tercera categoría (pecado original, "ganaras el pan con el sudor de tu frente"). Sin embargo, determinados autores clásicos tratan de modificar dicha concepción: Cicerón (- 102, -43) consideraba el arte de vivir trabajoso y fructuoso. Confucio (-552, -479) decía que Dios a puesto al trabajo como centinela de la virtud. En la religión judaica, el trabajo se aprecia como medio a través el hombre colabora con la obra de Dios. En la doctrina cristiana el valor del trabajo se expresa directamente con la misma acción de Jesucristo quien quiso pasar la mayor parte de su vida como artesano. Pablo de Tarso, primer sistematizador de esta doctrina, alude la necesidad de ganar el propio sustento mediante el trabajo ("el que no quiera trabajar, que no coma"). La formulación cristiana mas expresiva viene de la mano de los documentos de los Pontífices, desde León XIII (1810-1903) hasta el actual dentro de la doctrina social de la Iglesia. Fundamentalmente, los puntos que describen la nueva conceptualizacion son:
actividad para el desarrollo integral del hombre
medio de configuración y domino del mundo
fuente de riqueza
servicio a los demás hombres con los que se convive
expiación, por su carácter penoso, de pecado
medio de glorificación de Dios y del propio hombre
Enfoque psicológico : El enfoque psicológico considera pues al trabajo como conducta humana siendo tipificado bajo tres características:
Trabajo como actividad personal: en el trabajo el hombre vierte toda su integridad humana y lo utiliza como vía de expresión personal y desarrollo madurativo (personalidad, capacidades, habilidades, etc.). Por lo tanto, la eficacia laboral no solo viene expresada en términos económicos sino también en el grado en el que este permita desarrollar al individuo que lo ejecuta.
Trabajo como actividad social: dado que el hombre trabaja en un contexto social, en relación con otros, este sera eficaz en la medida que favorezca la correcta coordinación e integración de funciones en bien de la sociedad y satisfaga necesidades mutuas.
Trabajo como actividad productiva: con el trabajo siempre se produce algo luego este sera eficaz en la medida en que se produce adecuadamente en términos de calidad, cantidad y economía.
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